Llevo semanas retocando y puliendo el libro que he escrito durante este último año. Y ya es momento de dejarlo, compartirlo y seguir trabajando en el próximo.

Hace más de un año, tras tres días de fiebre en cama, me desperté a mitad de la noche, totalmente lúcido, energético y sereno. Fue esa noche cuando supe que iba a escribir el libro que había pensado dos años atrás. En su momento, había anotado la idea, escrito varios apuntes y ahí quedó, reposando. Pero el momento había llegado.

Escribir es una actividad que toda mi vida había realizado esporádica y espontáneamente. Ahora se trataba de planificar una obra, de investigar, de tener la disciplina suficiente para escribir cada día. Hubo momentos de excitación y otros de hastío. Hubo días en los que creía que mi cuerpo iba a colapsarse mientras reunía datos sobre las numerosas enfermedades que están relacionadas con el consumo de proteína animal. Otros días, sentía que no era capaz de escribir las partes relativas al sufrimiento de los animales. Hubo una noche, incluso, en la que enloquecí y salí de casa tras horas de trabajo, hambriento, confundido y frustrado. Me dirigí lleno de rabia a un sitio donde vendían shawarma y pinchitos. Me sentía como un drogadicto corriendo de nuevo hacia el abismo. Por suerte, fue entrar, escuchar al vendedor ofrecerme su mercancía de órganos internos y cadáveres desmembrados y volver a mí mismo.elefantes en familia

En definitiva, escribir La revolución vegana ha sido como tomar hormonas de crecimiento, mental y espiritualmente.

Hoy puedo decir que ha sido una de las experiencias más significativas de mi vida. Incluso ahora, al pensarlo, siento como se estremece mi cuerpo un poquito. Me siento afortunado por haberlo hecho y estoy orgulloso de que este primer libro trate de la que es, sin duda, la causa más justa y apremiante que puede haber sobre la faz de la tierra.

Cuando era pequeño, en alguna película, escuché una frase que se me quedó grabada en la memoria: “Las únicas causas que valen la pena ser luchadas son las causas perdidas”. Pues bien, podríamos pensar que la causa de los animales es una causa perdida, pero no lo es. Es una causa difícil pero factible, y es una causa que no puede esperar más. Duele el corazón, duele de verdad.

La relación entre los humanos y los no humanos tiene que cambiar y cambiará. Estoy convencido de ello profundamente, y sé que millones de veganas y veganos en todo el mundo lo saben igual que lo sé yo.

Para poner palabras, argumentos y datos a esta convicción interna escribí La revolución vegana. Dentro de unos días el libro estará publicado, primero en versión digital en Amazon y luego en papel. ¡Que tengamos suerte y que seamos dignos y capaces de llevar a cabo la revolución!

Por un mundo mejor…

*** El libro ya está publicado 🙂 Lo puedes encontrar aquí. ***

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