Una de las figuras más fascinantes de la historia es, sin duda, el Mahatma Gandhi. Su pensamiento y su vida inspiran a millones de humanos. Al ser un vegetariano ético, su figura es aún más importante para nosotros.

Si quieres conocer un poco su vida, dedica 45 minutos a ver este documental o menos de 10 minutos para leer su entrada en Wikipedia.

En clave vegana, uno de los puntos culminantes de la vida de Gandhi, fue cuando volvió a Londres en 1931 y dio un Gandhi en Londresdiscurso ante la Sociedad Vegetariana de Londres.

De joven, había llegado a la capital británica para estudiar derecho. En aquella época se abstenía de comer carne porque le había prometido a su madre respetar las tradiciones religiosas de su familia. Así, se hizo asiduo de los reducidos círculos vegetarianos de la época. En el primer restaurante vegetariano de Londres que visitó, descubrió el libro de Henry Salt: “Un alegato por el vegetarianismo”. En aquel momento, Gandhi se hizo realmente vegetariano, no por una tradición o compromiso, sino por motivos éticos.

Un episodio que a veces cuesta comprender de la vida de Gandhi es su consumo de leche. En un principio, Gandhi no bebía leche. Sin embargo, tras enfermar, primero de pleuritis y luego de disentería, sus médicos le imploraron que tomara leche de vaca para sanar. Gandhi se negó durante algunos años, pero cuando su situación empeoró, uno de sus amigos íntimos le convenció para que tomara leche de cabra y se curara.

En su encuentro con los miembros de la Sociedad Vegetariana, el mismo Gandhi describió esta cuestión como “la tragedia de mi vida”. Esto ocurrió, curiosamente, 13 años antes de que el Dr. Wattson, a causa de los desacuerdos en el seno de la organización acerca del consumo de lácteos, acuñara el término “veganismo”.

En 1931, Gandhi volvió a la capital del imperio como el líder de la mayor nación sometida por los británicos. A pesar de las intensas reuniones y negociaciones de estado, no renunció a visitar a la que había sido su familia ideológica de acogida.

El discurso de Gandhi en Londres fue publicado con el título “La base moral del vegetarianismo”. Como el nombre ya indica, hace incapié en los motivos éticos para abstenerse del consumo de cualquier producto de origen animal. También aprovecha la ocasión para lanzar una crítica a aquellos vegetarianos que presumen de tener mejor salud, pero no comen con moderación.

Te recomiendo que lo leas. Lo he reeditado en PDF para facilitarte su lectura y que lo puedas descargar si quieres:

Discurso de Gandhi ante la Sociedad Vegetariana de Londres 1931

¿Qué te parece?

6 comentarios

  • jose luis villamonte

    ¿Podemos esperar que haya justicia, mientras el hombre injustamente le quita la vida a otros seres solo por darle placer de su paladar?
    Lo dudo, el dolor y sufrimiento de tantos seres, alguien tiene que asumirlo. Por lo tanto, todos somos responsables directa o indirectamente.

    • En efecto! Mayor motivo para ser optimistas, entender cuál es el verdadero potencial del hombre y avanzar en nuestra evolución, no solo tecnológica sino social y ética. Un abrazo Gonzalo!

  • BobVegan

    Magnifica entrada. Mi mujer y yo somos veganos desde hace mas de tres años. Nuestra salud a mejorado en muchos aspectos, en especial la mía. Si que es cierto que debe de haber una planificación previa, formándose en la medida de lo posible en nutrición sin contenido animal. Tampoco hace falta ser un experto, ni mucho menos. Es posible, no es complicado, pero tampoco es sencillo. Se debe de ir ajustando sobre la marcha escuchando a tu cuerpo. Nuestra base es ética y moral. Así entendemos que debe de ser. La salud cuenta pero tiene un peso menor. Jamas dejaremos de ser veganos porque como dijo su fundador: “Ser vegano es una reverencia a la vida.” Muchas gracias.

  • Héctor Walter Navarro

    El ser humano tiene un aparato digestivo muy pequeño, que no le permite sintetizar la vitamina B tal como pueden hacerlo los animales herbívoros. El hombre necesariamente debe obtener la vitamina B a partir de productos de origen animal, leche, huevos o la misma carne. Comer carne cocida le permite al ser humano obtener un alimento muy nutritivo y de fácil digestión lo que le permite tener mucho tiempo libre para desarrollar los sentimientos y las relaciones sociales. En cambio los animales herbívoros tienen que estar todo el día comiendo debido a lo poco nutritivos que son los vegetales y tienen un enorme aparato digestivo tal como se observa al comparar una vaca con un carnívoro que apenas tiene vientre porque la carne es de fácil digestión. Por eso el hombre puede ser “amigo” de un perro, que es carnívoro, y no de una vaca. Los herbívoros no desarrollan casi “sentimientos”. Un león se está comiendo un ciervo y sus familiares siguen pastando indiferentes. El amor es un sentimiento producido por la ingesta de carne, especialmente si ha sido “predigerida” por la cocción.

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