¿Quiénes y por qué dicen que el veganismo es una religión?

¿El veganismo es una religión? Pues la verdad, debería estar claro que no lo es. El veganismo ni hace referencia a Dios, ni tiene rituales sagrados ni jerarquía sacerdotal; no hablamos del mundo futuro sino del presente y el veganismo es compatible con cualquier fe religiosa. Entonces, ¿por qué a menudo, casi siempre con tono despectivo, alguien hace una observación como “Es que esto del veganismo es una secta”, o “Es la nueva religión del siglo XXI”? 

En primer lugar, hay que entender que la mayoría de las veces, estas comparaciones se hacen desde un sentimiento de miedo, de amenaza o de fastidio ante un vegano que le está ‘jorobando’ a alguien su apacible, conocido y seguro mundo. Ante lo sorprendentemente diferente e incómodo, cuando los argumentos racionales se acaban, lo normal es hacer uso de los sentimientos. Desde “que te aproveche tu lechuga”, hasta “ojalá te coma un cocodrilo” o “vete a hacer proselitismo a otra parte”. Todos lo conocemos y lo hemos vivido en mayor o menor medida.

Pero la pregunta aún me queda en la cabeza. ¿Por qué compararnos con una religión (o una secta religiosa) y no con otra cosa, como grupos terroristas, asociaciones de ciudadanos, partidos políticos, etc.?

¿Qué hay en el veganismo que recuerda a la religión?

Una visión holística del mundo

Por lo general, no decidimos dejar de comer productos animales porque nos dan asco, o no nos gusta su sabor. Ni siquiera porque sabemos que es mucho más sano para nosotros. El vegano se opone a una visión especista del mundo, cree que los animales merecen un trato justo por parte del ser humano, y de esta visión se desprende el boycott de productos elaborados con sufrimiento animal.

Una rutina diaria diferente

En la oficina, en una fiesta de cumpleaños, en un viaje de fin de curso, el vegano se distingue de la gran mayoría de la población por sus hábitos alimenticios.  Esto causa a menudo que el tema del veganismo salga una y otra vez como tema de conversación, incluso sin ser algo nuevo y también cuando es tratado con simpatía.

Pero también con la ropa, el calzado, los perfumes, o una simple propuesta de pasar un día en el circo, el vegano es señalado por su propia conducta como alguien diferente.

De la misma manera que un musulmán se va discretamente a un rincón en el trabajo para arrodillarse y hacer su plegaria, o un judío rechaza educadamente la loncha de jamón que le ofrecen en la comida, el vegano no puede pasar desapercibido como tal. Sus costumbres y su modo de actuar en el día a día son diferentes.

Vocación proselitista

Seguramente este punto levante muchas ampollas.

En general las religiones son vistas como proselitistas. Por definición, una religión aspira a extenderse al máximo. Esto no implica necesariamente violencia, solo la voluntad de sus miembros a que sus prójimos vean también la luz que ellos ven.

En el caso del veganismo, aunque  muchos declaren oponerse al proselitismo (“cada uno que haga lo que quiera”), si se es consecuente, lo lógico y natural es intentar que el máximo de gente se haga vegana también. Existe en el veganismo una vocación proselitista.

A diferencia de las religiones, aquí el motivo no es tanto el salvar el alma de la persona, sino salvar la vida de otro animal, la salud y la vida de la persona y finalmente, el ecosistema planetario. El significado último del veganismo, su máxima aspiración, es poner fin a la explotación de los animales no humanos y a su sufrimiento. Y esto significa que si tengo la oportunidad de convencer a un amigo a hacerse vegano, debería intentarlo.

Por supuesto, esto no significa que esto deba hacerse a toda costa. La violencia física está descartada, y aunque sea por motivos pragmáticos, la insistencia y la pesadez nunca son una buena idea.

Comunidad y complicidad

Con todo lo anteriormente mencionado, muchas veces se dan casos donde veganos se encuentran en un restaurante vegano, o un festival, para compartir experiencias y disfrutar de sus intereses comunes. El no vegano se da cuenta inmediatamente de que está en presencia de un tipo de “hermandad”  a la que no pertenece, aunque se sienta cercano a ella.

Más significativa aún es la sensación de complicidad que se crea instantáneamente entre dos veganos que se encuentran en una situación casual y descubren su “veganidad”. A mí me ha pasado varias veces, dando clase, que un alumno descubre que soy vegano, se le encienden los ojos y en el recreo se acerca a hablarme y casi no me deja ni ir al servicio. Entiendo y comparto el entusiasmo. Es el resultado lógico de formar parte de una minoría. Pero lo interesante es que a ojos de los demás alumnos, ya estamos señalados: “esos dos de ahí son veganos”.

El veganismo como base común de todas las religiones

Hay un elemento más, y el Dr. Will Tuttle lo ha señalado acertadamente en uno de sus artículos.

El principio vegano de no agresión a los demás es un principio que podemos encontrar en todas las religiones del mundo. ¿Hay alguna religión que no hable del respeto a la vida? ¿O que no se refiera a los animales como criaturas amadas por el Creador?

Sí, la mayoría de religiones -al menos sus representantes- justifica la matanza de animales para su consumo. Pero todas parten de la base del respeto a los animales, y la máxima reducción del sufrimiento animal.

En este sentido, el veganismo aporta la única base moral de relación con la naturaleza sobre la que se pueden poner de acuerdo todas las religiones. También es la única dieta que se puede servir en los encuentros interreligiosos en el mundo pues es apta para los seguidores de todas las religiones.

Podríamos decir que el veganismo toma el principio básico común a todas las tradiciones religiosas y espirituales del mundo -el respeto a la vida- y lo lleva de manera consecuente un paso adelante, marcando quizás el camino a seguir a las religiones.

Así pues…

La próxima vez que alguien compare el veganismo con la religión, no te enfades. En primer lugar, piensa que quizás lo diga con despecho, por sentirse molesto y posiblemente lo mejor sea dejarlo de lado educadamente y no crear antagonismo.

Pero piensa también que aunque no pertenezcas a una religión ni a una secta, sí que eres parte de un movimiento revolucionario que aspira a un mundo mejor, empezando por ti mismo y tu ejemplo personal. Y sonríe: “Sí, soy vegano”.

2 comentarios

  • Hola, Joseph:

    Hace unas horas conocí este blog y he estado echándole un ojo. Veo que se lo toma con espíritu y rigor. Por mi parte, le envío mis mejores deseos para sus proyectos. Durante muchos años he sido animalista; pero no me atreví a dar el paso hacia el veganismo hasta apenas un par de meses. Desde chico me ha gustado ramificarme y abarcar muchos campos: hace cinco años empecé a escribir una novela meses antes de meterme en la carrera de biología; esto último fue una elección medianamente acertada… De forma autodidacta estudié asimismo gramática y corrección de estilo y, más someramente, informática, derecho y dialéctica.

    Mi razón para pasarme al veganismo reside en que lo considero la postura ética más coherente y justa de cuanto mi raciocinio me permite discernir. La lógica, con base en las analogías, resulta aplastante cuando se usa para rebatir y refutar argumentos especistas; los cuales, de hecho, suelen caer muy a menudo en falacias aristotélicas. En consecuencia, animo a todo vegano a que tenga unas nociones de dialéctica para ser capaz de defenderse con soltura y sin dejarse saturar por oleadas de argumentos inválidos.

    Me siento identificado en gran medida con su exposición porque ahora mismo lo estoy viviendo entre compañeros de facultad. Desde mi perspectiva, la mayoría son mascotistas y consecuencialistas (trabajar en cualquier forma de explotación hacia los animales mientras ‘beneficie’ al ser humano). Hay también muchos ecologistas (eso está bien); pero el problema llega cuando hacen una distinción injusta entre humanos y otros animales cuando aparecen conflictos. Si una tribu está cazando una especie en peligro de extinción, nadie diría “mermemos la población de la tribu”; sin embargo, si una especie animal hace peligrar la supervivencia de otra (aun cuando los culpables de tal situación son los humanos), casi ninguno de éstos duda en “equilibrar la balanza” a costa de vidas inocentes que no tienen culpa de pertenecer a otra especie. Y, en relación a la experimentación, pues qué decir… Es el pan de cada día y un estudiante debe estar al tanto de los últimos “avances” en la materia. En etología, por ejemplo, se comete la mayor de las barbaries para demostrar hasta la mayor de las obviedades.

    Por otra parte quisiera comentarle, como crítica constructiva, una serie de erratas o errores gramaticales presentes en su buen artículo:

    1) Al “quien” del título le falta la tilde.
    2) Aparece “D¡os” en lugar de “Dios”.
    3) Ha de redactarse “Entonces… ¿por qué a menudo[…]? También valdría una coma. Lo importante está en que haya una separación rítmica entre “entonces” y “por qué”.
    4) Los siglos en español siempre han de escribirse con número romanos: siglo XXI.
    5) Si escribe “boycott” (barbarismo), éste debe ir en cursiva.
    6) Ese uso de “eventualmente” constituye un anglicismo. Información: http://elguardiandeloscristales.com/wordpress/uso-incorrecto-de-eventualmente/
    7) “Ti” no lleva tilde. El error se comete por su parecido a otros pronombres: mí, tú, sí.

    Desde el punto de vista estilístico conviene utilizar preferentemente las comillas angulares (las castizas españolas) y la raya, en vez del guión, para indicar incisos. También acontece el fallo generalizado de comenzar los escritos formales con una coma (calco del inglés); en español deben emplearse los dos puntos.

    Estaré atento a sus próximos artículos.
    Un saludo cordial.
    Atentamente, Adrián.

    • Hola Adrián,
      Te agradezco tus correcciones y tu espíritu constructivo. ¡Corregido! 🙂
      Te felicito por haberte subido al barco del veganismo. Estamos de acuerdo: es la actitud más coherente e íntegra que podemos adoptar.
      He visitado tu blog, y es muy interesante. A ver si podemos colaborar de alguna manera en el futuro…
      Un cordial saludo, y ¡mucha suerte!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.