A veces ya no sé si reír o llorar.

Tengo asumido que la primera pregunta que me van a hacer cuando digo que soy vegano es la ya famosa “¿Pero de dónde sacas las proteínas?”. Por eso mismo, hace tres años escribí un pequeño ebook llamado “6 mitos sobre la proteína animal (que la industria ganadera quiere nos creamos)“.

Con el tiempo y la costumbre he ido acortando mi respuesta.

Esta mañana, al final de una clase de español, un alumno me ha vuelto a preguntar lo mismo. “Pero entonces, ¿cómo consigues tu proteína?” Sin apenas tiempo de reaccionar, y limitado por las carencias lingüisticas de mi interlocutor, tuvimos que terminar.

Unos minutos después, ya estaba con Joan Boluda grabando un nuevo episodio del Podcast, dedicado al nuevo proyecto de Laura (su pareja), llamado Tribu Vegana. Hablando de activismo y eslógans veganos, se me ocurrió lo siguiente.

De donde sacas la proteina Deficiencia de proteína

Espero que un diseñador sepa darle un aspecto más bonito y que algún día se pasee gente por la calle difundiendo la idea.

La obsesión por la proteína es enfermiza. Si hiciéramos caso a los gurús de la proteína, habría que arrancar a los bebés de los pechos de sus madres porque obviamente la leche materna humana no cumple con los requisitos que proclama la maquinaria carnista.

En La revolución vegana ofrecía 100 euros por cada caso de carencia proteínica. A ver si ahora, aumentando la recompensa, encontramos a alguien.

Si no, es posible que la gente deje de tener miedo y se acerque al veganismo…

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