Si un grupo de seres de otro planeta aterrizara en la Tierra —seres que se consideraran a sí mismos tan superiores a ti como tú te sientes con respecto a otros animales—, ¿les concederías los privilegios sobre ti que asumes tú con respecto a otros animales?
George Bernard Shaw

Se lanzan muchos argumentos contra el veganismo. Pero la tesis de que los humanos somos superiores no es un argumento más: es la madre de todos los argumentos antiveganos. La esencia del especismo, sin disfraces ni excusas. Por este mismo motivo, se trata del argumento más sincero que nos puede presentar nuestro interlocutor. Una verdadera oportunidad de dialogar y buscar la verdad sin falsas excusas ni mala fe.

La creencia en la superioridad humana constituye la base que justifica, a ojos de la mayoría, nuestra licencia para explotar a los demás. “Si somos superiores a los otros, obviamente podemos supeditar sus intereses a nuestro beneficio”, dicen.

Somos los mejores

La mayoría de humanos se sienten superiores a cualquier otra criatura conocida. Esto se debe, ante todo, a que nos lo han inculcado desde nuestro primer día. Luego, si observamos alrededore, parece efectivamente que somos los animales más inteligentes, poderosos, capaces, sensibles, conscientes y espirituales del planeta. Prácticamente, algo más que un animal. Así nace la distinción en el lenguaje entre nosotros y los demás animales.man_vs_animal_round_22_by_smashed_head-d53a3lc

Pero, ¿realmente somos más inteligentes, más sensibles, más conscientes y más espirituales?

Si somos tan inteligentes, ¿cómo es que no hemos logrado resolver problemas tan simples como poner un plato de comida a cada ser humano?

Si somos tan sensibles, ¿cómo puede ser que continuemos nuestras rutinas, indiferentes al sufrimiento de nuestros propios vecinos?

Si somos tan conscientes, ¿por qué nos dejamos manipular cómo títeres? ¿Por qué hace falta siquiera mostrar la barbarie de un matadero para que la gente despierte?

Y si somos tan espirituales, ¿cómo es que estamos dispuestos a matar para saciar el apetito de nuestro cuerpo?

Si te interesa, en este artículo encontrarás un arsenal de enlaces, vídeos y recursos sobre la supuesta inferioridad de los demás animales.

Una vieja enfermedad llamada Superioridad

esclavosLa creencia en la superioridad humana con respecto a las demás especies no difiere de la ilusión de superioridad que han tenido diversos grupos étnicos, religiosos o nacionales a lo largo de la historia.

De hecho, el concepto de superioridad ha causado más desgracias, sufrimiento y destrucción en la historia humana que ningún desastre natural. Todas las injusticias se originan cuando alguien clama su superioridad. Todas la revoluciones levantan la bandera de la igualdad…

Además, nos creemos superiores pero rara vez demostramos algo digno de sentirse orgulloso.

Ah, es verdad. Hay que recordar los grandes avances técnicos y tecnológicos. Ningún otro animal ha construido como los humanos; ningún otro animal ha pisado la Luna. Y no olvidemos Internet…

Pero tampoco ningún otro animal ha destruido y sigue destruyendo como el hombre; ningún otro animal ha hecho peligrar nuestro planeta. Y no olvidemos la bomba atómica…

Si nuestra superioridad depende de nuestro grado de desarrollo tecnológico, quizás dentro de unas décadas debamos someternos a un nuevo orden de Inteligencia Artificial que nos gobernará. Si aspiramos a ser los seres más racionales del mundo sin importarnos los valores éticos que nos dirigen, nos convertimos en una brillante cáscara vacía de contenido. Una cáscara hueca que puede ser aplastada en cualquier momento.

El ego de la especie humana

La verdad es que, para ser unos seres tan superiores como parece, somos increíblemente débiles. Fuera de nuestra zona segura y conocida, aflora nuestra fragilidad. Nuestros miedos e inseguridades pueden destrozar nuestras vidas. Miles de humanos se suicidan cada mes tras una vida de angustia y vacío.

Como especie, actuamos igual que los parásitos. Explotamos, destruímos y pasamos a buscar la próxima parcela. Hacemos esto en casi todos los ámbitos imaginables.

Y así todo, nos consideramos a nosotros mismos la mayor maravilla de la creación, el novamás del mundo.QUERIDO-EGO

En realidad, nos creemos superiores porque analizamos y juzgamos a los demás animales según nuestros propios parámetros. Es como si un ave mirara a una gacela y la despreciara porque no sabe volar. También la gacela podría mirar al pájaro y pensar “vaya animalucho, no es capaz de correr por los montes como hago yo, mira qué pequeño es…”.

O podría decirse: “Vaya, qué incréible… ¿Cómo vuela…”

La solución está clara: ni superiores ni inferiores. Somos diferentes. Todos y cada uno de los animales en este planeta tiene unas particularidades que lo diferencian del resto. Todos tienen una escala en la que “ganan” a los demás. Pero justamente, no se trata de ganar, sino de admirar. Con humildad, debemos entender lo mucho que tenemos por aprender los unos de los otros.

La humanidad tiene el ego hinchado. El mismo hecho de compararnos con los demás y creernos superiores a ellos constituye una verdadera tara y un lastre para nuestro progreso. Al igual que el ego obstruye nuestro crecimiento interior, también nuestro potencial —como especie y como individuos— solo se desarrollará plenamente cuando nos liberemos de nuestro ego colectivo, cuando nos entendamos a nosotros mismos como parte de la creación y no como el objetivo de la creación.

Éticamente superiores o inferiores

A veces, alguien nos señala que la sociedad humana ha hecho grandes progresos éticos, sociales y políticos. En efecto, la constante búsqueda de justicia e igualdad son una constante en la historia humana. Precisamente, esta búsqueda, aún incompleta, nos indica el grado de perversión que caracteriza las sociedades humanas.

Y aún así, se plantea la cuestión: ¿Acaso el progreso moral de la humanidad no constituye una prueba de su superioridad con respecto al resto de las especies?

En primer lugar, no caigamos de nuevo en el error de juzgar a los demás por nuestros parámetros y desde nuestra incompleta percepción de la realidad. Sería demasiado arrogante pensar que somos los únicos animales con un instinto de justicia y de libertad.

Y con respecto a la supuesta superioridad moral del hombre, ¿en qué se manifiesta?

¿Acaso un depredador tortura a su víctima cuando no tiene hambre, solo por diversión, como hacemos nosotros? ¿O la hace sufrir simplemente por curiosidad, a ver qué pasa?

¿Es un adulto éticamente superior a un niño por poseer una mayor capacidad de elección?

¿Podemos presumir de moralidad y progreso teniendo jaulas llenas de inocentes y mientras toda nuestra economía se sustenta en la explotación de los débiles?

19oRabbit

Cuando nuestra moralidad no impide que causemos tanto dolor e injusticia gratuitamente a los animales que nos rodean, no podemos hablar de superioridad moral humana. Cuando justifica los actos más inmorales de nuestra historia, no podemos hablar de superioridad moral humana. Cuando el discurso y los actos son tan dispares, en vez de hablar de superioridad deberíamos hablar de debacle moral de la humanidad.

Milan Kundera (La insoportable levedad del ser):

Claro que el Génesis fue escrito por un hombre, no por un caballo. No hay seguridad alguna de que Dios haya confiado efectivamente al hombre el dominio de otros seres. Más bien parece que el hombre inventó a Dios para convertir en sagrado el dominio sobre la vaca y el caballo, que había usurpado. Sí, el derecho a matar a un ciervo o una vaca es lo único en lo que la humanidad coincide fraternalmente, incluso en medio de las guerras más sangrientas.

Ese derecho nos parece evidente porque somos nosotros los que nos encontramos encima de la jerarquía (…) Es posible que el hombre uncido a un carro por un marciano, eventualmente asado a la parrilla por un ser de la Vía Láctea, recuerde entonces la chuleta de ternera que estaba acostumbrado a trocear en su plato y le pida disculpas (¡tarde!) a la vaca.

(…)La verdadera bondad del hombre sólo puede manifestarse con absoluta limpieza y libertad en relación con quien no representa fuerza alguna. La verdadera prueba de la moralidad de la humanidad, la más honda (situada a tal profundidad que escapa a nuestra percepción), radica en su relación con aquellos que están a su merced: los animales. Y aquí fue donde se produjo la debacle fundamental del hombre, tan fundamental que de ella se derivan todas las demás.

Queridos humanos: superémonos

Tenemos un instinto moral que busca la justicia, la libertad y la bondad. Hoy, más que nunca, la única manera de narizcontrahocicoencontrar coherencia en nuestras aspiraciones éticas es aplicarlas a nuestras relaciones con los demás animales. Actuando como lo hacemos actualmente, nos hemos convertido en la especie más vil, cruel y estúpida del planeta. Y mientras nos consideramos superiores al resto, la historia se ríe de nosotros. Ríe y llora.

No se demuestra que somos superiores torturando y explotando a los débiles. Al contrario. Rectificar nuestra enfermiza relación con los otros animales sí sería un signo de grandeza, del cual podríamos enorgullecernos.

En vez de pensar en términos de superioridad, pasemos al mundo de la diversidad y el respeto. Abándonemos las palabras, los títulos y los egos. Pasemos a la acción. Todos los animales del mundo merecemos igualdad, libertad y justicia.

En lugar de considerarnos superiores a los demás, superémonos nosotros mismos. Superemos nuestro pasado y nuestros viejos prejuicios. Un futuro mejor nos espera.

 

*** ¿Qué piensas? ¡Deja tu comentario y comparte este artículo! ***

6 comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.