Me ha pasado varias veces. Alguien me pregunta por qué soy vegano, y empieza a enumerar las opciones: ¿por qué, por salud, o por…? Y ahí se le hace difícil completar la pregunta.

Entonces vengo yo y le ayudo: “…por motivos éticos”. E inmediatamente siento cómo el aire se llena de incomodidad. Intento suavizar mis palabras, quitar la carga de culpa que conlleva para mi interlocutor y evitar que se ponga a la defensiva: “simplemente, no quiero dañar a ningún animal si no hay necesidad…

conversaciones no constructivas 1Veo como la garganta que está frente a mí traga saliva. He intentado matizar la palabra moral o ética para que no sienta que le estoy echando un sermón, pero al poner imágenes a mi explicación he despertado su imaginación. Quizás sólo haya logrado hacerle sentir más incómodo aún.

¿Te suena este tipo de situaciones?

Hace poco estuve con un amigo a quien no había visto mucho tiempo. Y la verdad, no tenía ganas de que el desacuerdo marcara el tono de nuestro encuentro. En tono conciliador, le solté: “A mi me encantaba el pescado, ¿recuerdas? Y el queso, ni te cuento. Pero increíblemente, no lo echo de menos. Es más fácil de lo que parece”.

“Yo no puedo imaginarme mi vida sin comer carne”, me dijo mi amigo. “Pero intento comer cada vez menos”.

No fue premeditado, pero a partir de ahí la conversación se desarrolló desde un punto de vista muy cómodo. Quedaba claro que todos los animales sienten y que no debemos hacerles daño. La cuestión no era el por qué sino el cómo. No debatimos sobre la razón o no de ser vegano sino sobre cómo hacer la transición; si él sería capaz o no; qué se echa de menos; qué comerían sus hijos, etc. En definitiva, los pequeños temores y debilidades que tenemos los humanos… 🙂

la no novedad del veganismoAl terminar hablando sobre las maneras de lograr que el tofu tenga sabor a pescado (las algas, amigo mío, ¡las algas!), logré que en su mente mi querido interlocutor ya se imaginara a sí mismo como vegano, en un contexto atractivo (¿a quién no le gusta comer?) y no amenazante.

En vez de enzarzarme en acaloradas discusiones sobre los sentimientos de las plantas, los leones que no comen yogurt o los supercolmillos que escondemos en nuestra mandíbula, nos centramos en la pregunta si puede seguir una dieta vegana o no. La respuesta ya la sabemos, pero sé que mi amigo —como muchos otros— necesita cierto tiempo para acostumbrarse a la idea.

Mientras tanto, me contenté con otro pequeño triunfo (aparte de sus reiteradas afirmaciones de que intenta reducir su consumo de carne). “Te sugiero una cosa más, de la que no hemos hablado hoy. Te será muy fácil”. Mi amigo me miró con una sonrisa curiosa. “No compres artículos de cuero”, le pedí antes de separarnos.

¿Qué podemos aprender de situaciones como ésta?

ayudar a subirEnfrentar a un posible vegano y “acusarle” directamente de ser inmoral tiene pocas posibilidades de éxito. Es más efectivo ponerse de acuerdo en que los animales sufren y no deberíamos causarles ningún daño si no hay necesidad. El 95% de la población ya lo piensa. Hay que centrarse, pues en la pregunta “¿hay necesidad o no?”. Aquí trasladamos el “debate” a nuestro terreno: por supuesto que no hay necesidad. Déjame que te enseñe, ven a comer a mi casa, mira estos atletas veganos, mira estos niños veganos, mira este documental, etc.

Cuando le pedí que no comprara más artículos de cuero, lo hice intuitivamente. Pero creo que fue una manera de hacer que se comprometiera y aplicara —aunque fuera muy poquito— lo que habíamos hablado. Al dar un pequeñísimo primer paso, espero que él se considere a sí mismo más cerca del veganismo que antes. ¿Quién sabe? Quizás pronto sea él quien le explique a algún vendedor que no quiere zapatos de cuero por motivos éticos. A partir de ahí, confío en que su propia búsqueda de coherencia le haga dar más pasos.

Cada vegano es un embajador del veganismo. Debemos tomarnos esta responsabilidad con seriedad. Aprendamos a comunicar nuestro mensaje. No sirve de nada decirnos a nosotros mismos que los demás son unos malvados y psicópatas. Lo que sirve es que empiecen a cambiar sus hábitos. Ayudémosles.

Y tú, ¿has tenido alguna experiencia parecida? Comparte tu punto de vista y deja un comentario.

5 comentarios

  • Estoy de acuerdo contigo. Pienso que atacar a un no vegano (incluso si es vegetariano) no ayuda a su “conversión”. Pero sí es cierto que para que una conversación como la que describes tenga lugar, el no vegano tiene que estar dispuesto a escuchar y tener ciertas inquietudes.

    Lo normal es que se sientan atacados o te digan directamente que prefieren no saber porque les gusta mucho la carne…

    • Desde luego, Nieves, me pasa a mí también. Pero justamente por eso llevo tiempo dándole vueltas al asunto. Por ahora he llegado a dos conclusiones:
      1. Si es un troll, insensible y que no escucha: aire fresco! No pierdo el tiempo.
      2. Si alguien me dice que le gusta mucho la carne o lo que sea, intento escuchar positivamente. En el fondo, me está dando la clave que quizás le puede hacer cambiar de actitud. Y a partir de ahí, me centro en “superar” la dificultad que me expone la otra persona y asumo que admite que el principio del veganismo es justo. No siempre funciona pero a veces sí, y es una satisfacción muy grande saber que has ayudado a alguien a abrir los ojos…

    • José

      Atacar o no atacar?,agredir o no agredir?, Quiénes se quejan?. Cuando hay movimientos que luchan por liberar animales torturados e ingresan a mataderos, a granjas donde se asesinan animales que no quieren morir, las grandes empresas dicen que nadie tiene derecho a ingresar a su propiedad privada y que están haciendo algo legal; pero, a ellos quién les da el derecho de quitarle la vida a ser inocentes?. Estos asesinos exigen sus derechos, pero dónde quedan los derechos de los seres que coexisten con nosotros en este planeta?. Lamentablemente para encontrar un cambio radical, se requieren medidas radicales. Cómo un asesino va a exigir que se respeten sus derechos cundo a el nada le interesan los derechos de otros seres vivos?

  • Verónika Pino

    A mi me genera un conflicto interno intentar ser diplomática, porque entiendo q la esclavitud no es un tema “negociable”, el Veganismo no debería quedar librado a decisiones personales xq la JUSTICIA Y LA VERDAD son una sola y x tanto asesinar animales o utilizarlos para cualquier fin debería estar prohibido, igual soy consciente de q estoy planteando una situación utópica debido a la “naturalización” de la explotación animal y tenemos continuamente q estar apostando a distintas estrategias xa intentar convencer a la gente para que deje sus hábitos especistas, pero reitero q para mi es una situación de gran incomodidad personal.

    • José

      Pues el cambio empieza por uno mismo. No lo hacemos porque los demás tampoco lo hacen?, todos dicen lo mismo. Hagamos el cambio comenzando por casa.

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