¿Se puede comer infelicidad?

¿Se puede comer infelicidad?

¿Has notado cómo cuando comes en un sitio donde te reciben con una amplia sonrisa, donde los que preparan la comida están contentos, todo está mucho más bueno que cuando te cocinan y te sirven un plato con cara de pocos amigos? Desde hace siglos se sabe en diferentes culturas que el estado de ánimo de una madre que amamanta influye enormemente en las cualidades de la leche con la que alimenta a su bebé. Lo conocemos todos. Cuando comes algo que alguien ha cocinado y preguntas qué le ha puesto, una de las respuestas suele incluir “...y mucho amor”. Pero no es solo que esté más sabroso. Parece casi evidente, aún sin tener pruebas científicas visibles de ello, que un alimento preparado con cariño, con una sonrisa, con tranquilidad, es más beneficioso para nosotros que un plato hecho rápidamente entre quejas amargas y sin ganas. Es como si la energía que rodea al alimento se pegara a él, como un condimento. ¿Prepararías...
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